martes, 8 de septiembre de 2015
Actualidades
sábado, 13 de octubre de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
miércoles, 11 de enero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
Prólogo.
Trato de evitar los malos pensamientos, esos que vienen solo para hacernos sufrir. Apretó los dientes para no dejar salir ningún suspiro que derive en lloriqueo. Clavó la mirada en el medio de la calle, aunque se le dificultaba ver por la lluvia a ella no le importaba; en realidad ya no quería ver. No quería ver, ni escuchar, ni hablar, ni sentir. Nada, nada, nada. Porque había llegado al estado donde hasta respirar te hace llorar. Y ella no debía llorar, porque no valía la pena y el cielo ya tenía ese trabajo, el de descargar.
Él priorizaba no perder de vista a ninguna persona, concentrarse en encontrarla. Necesitaba hacerlo, porque sabía que lo había arruinado todo, que era su culpa y que solo él podía arreglarlo. A pesar de la precipitación de primavera (casi verano) logró divisar a lo lejos su pequeño cuerpo encogido, seguramente, por el frío húmedo. Contempló, con mucha pena, el pesar que llevaba ella. Estaban perdiendo.
-Victoria, subí al auto por favor.- espetó en un tono elevado, para que pudiera oírle, ya que se encontraba del lado contrario a su ventana. – Me tenes que escuchar para que puedas entenderme.- ella ni se inmutó, seguía mirando al “más allá”. Irritado, alzó más la voz, algo autoritario. – ¡No va a venir ningún colectivo! ¿Podrías dejar a un lado tu egoísmo y entrar al auto?- nada.- ¡La puta madre, Victoria!
Victoria no hizo más que tratar de “cerrar” los oídos y evitar caer en la tentación de mirarlo, de quedar hipnotizada con esos ojos que tanto mal la habían llevado a cometer. Se metió dentro de sí misma y descubrió, no muy profundo en su alma, que guardaba cierto rencor por la persona que desde el auto le exigía subir. Había estado tanto tiempo perdida, que encontrar la salida era un hecho inimaginable.
-Te lo pido por favor, hablemos.- y aquellas ya eran súplicas de su parte, no sabía cómo hacer que ella le prestará un mínimo de atención.- Oíme… Quiero que estemos bien, yo… ¡Victoria, Victoria!- alcanzó a gritar cuando vio que se perdía ante sus ojos. Pudo observar, vencido, que ella le hacía la parada al colectivo que se acercaba atrás y en un instante desaparecía.
Iván… sos un idiota, el idiota más grande del mundo.
Pensó, lo bastante tarde como para darse cuenta de que la había lastimado.
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Suele pasar, cuando es día de reyes y ya dejaste de poner pastito y agua y estás tan SARP (Sin Actividad Realmente Productiva) que se te ocurre reescribir esa historia de la cual te reís (por vergüenza) porque escribías pésimo hace dos años.
Nada eso, que ando creando nuevas historias y reescribiendo otras.
¡Felices reyes magos!

miércoles, 4 de enero de 2012
This.
Más bien se me dio por escribir ya que estoy desvelada, cosa que no es muy difícil para mí en vacaciones por eso de levantarme a las 12 del mediodía y almorzar a las 16:30 mirando Este es el show (y claramente en esta oración deje entrever lo divertidas que son mis vacaciones).
Me di cuenta de la literatura-cine-imaginación me aturdió la cabeza. Porque me paré un segundo a pensar (sí, bravo) y me dije a mí misma “me gustaría que alguien me quiera como yo quiero”. Y no, no estoy hablando de vos, señor Me adjudicó todo. Bueno, en realidad sí. Hablo de vos. Pero volviendo al tema: me gustaría sentirme querida y valorada como yo lo hago. No sé si sea imposible, pero después me doy cuenta de que soy un poco rara, que estoy medio loca y que luzco así:

Y que sería mucho mejor seguir haciendo lo que hago. Leyendo hasta llenarme la cabeza de oraciones grosas como los que las escribieron y crear historias de amor pseudo-perfectas donde el amor siempre es la clave de todo. Donde yo quiero ser protagonista y sentirme querida.
Si yo no tengo afecto, al menos sí mis personajes. Y nada, eso. Que una piba de dieciséis años a las 01:04 de la madrugada con su hermano durmiendo (sonoramente) esta aburrida y le gusta tipear cosas incoherentes mientras mira con deseo al tercer libro de la trilogía Millennium (La reina en el palacio de las corrientes de aire. Capo Stieg Larsson) donde ya se comió más de 100 páginas y le restan 700.
martes, 29 de noviembre de 2011

viernes, 14 de octubre de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
Cartas nunca entregadas I.
Espero que algún día mires para atrás y veas todo lo que hiciste en tu vida, en este tiempo, en los últimos dieciséis años de tu vida. Nada. Al menos conmigo es nada. Y no sé si esta bien o mal, mucho no interesa pero… Ojala algún día te acuerdes de tu hija, pero cuando lo hagas yo ya no lo voy a ser. Pasamos por un proceso donde nos desconocemos, yo lo hago más que nadie, y este proceso ya empezó y para mi terminó. ¿Cada una de tus palabras se van a transformar en lágrimas, en cicatrices, en gritos ahogados? Casualmente todos míos. Mi destino esta escrito, el de todos esta escrito y el tuyo… ojala que sea un destino del cual quieras cambiar todo porque en ese destino yo no voy a estar. Tiempo… faltan años, pero ayer era un sí, hoy es silencio y mañana no va a ser nada. No sé si te lo mereces, sé que todo vuelve y si nace de mí es porque sí y contra el destino, lo que esta escrito, no voy. ¿Lo último que te dije? “Soltame” sincero y sencillo. La última vez que te vi a los ojos… ya ni me acuerdo cuando fue. ¿Lo último que me dijiste? “Malagradecida”. ¿La última vez que me viste a los ojos? Nunca. Ahí esta el tema. Mirar es distinto a ver. A mí nunca me viste, me habrás mirado, tal vez, pero ¿verme? No lo creo y sé que no. Para todos (al menos mi entorno) es fácil hacer borrón y cuenta nueva, para mí no. Me paso una vez y no, no tengo goma para borrar las marcas de la vida, no existe en mi mundo. Quizás en el tuyo sí, pero nuestros mundos no comparten, no se unen. No lo lamento, no me reconforta, simplemente no siento nada porque para vos me diste todo, la vida, la crianza, todo ¿pero cariño? No, al menos nunca me lo hiciste sentir y si tal vez, para vos, me lo dabas; te tendrías que haber preocupado de porqué no lo sentía. Hoy es tarde, siempre lo fue, hoy ya no quiero nada. No es un chau, creo que una despedida sería perder más el tiempo.
jueves, 23 de junio de 2011
Una vez más, mensaje a la nada. Nunca pensé que podía doler tanto su indiferencia agrede. No estoy enojada con usted, estoy enojada con lo que nos paso. Con lo que dejamos que nos pase. No es su culpa ni es la mía, en todo caso es nuestra. Con eso estoy enojada. Enojada a tal punto que no sé si todo esto vale la pena. No sé si va a valer la pena. Así que espero que haga algo; que es obvio que no va a hacer nada porque no lo va a leer y ni siquiera le interesa. Así que no sé, y no saber me vuelve loca y todo esto se puede ir a la mierda y de ahí cuesta volver. Yo sé que sí.
jueves, 16 de junio de 2011
Así es el amor.
jueves, 2 de junio de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
martes, 28 de septiembre de 2010
Se me fueron las palabras y las ganas.
No puedo escribir, no puedo editar, no puedo ni sonreír y eso en mi esta mal.
Me siento mal y sin palabras, nada peor para una persona que solo es palabras.



