Más bien se me dio por escribir ya que estoy desvelada, cosa que no es muy difícil para mí en vacaciones por eso de levantarme a las 12 del mediodía y almorzar a las 16:30 mirando Este es el show (y claramente en esta oración deje entrever lo divertidas que son mis vacaciones).
Me di cuenta de la literatura-cine-imaginación me aturdió la cabeza. Porque me paré un segundo a pensar (sí, bravo) y me dije a mí misma “me gustaría que alguien me quiera como yo quiero”. Y no, no estoy hablando de vos, señor Me adjudicó todo. Bueno, en realidad sí. Hablo de vos. Pero volviendo al tema: me gustaría sentirme querida y valorada como yo lo hago. No sé si sea imposible, pero después me doy cuenta de que soy un poco rara, que estoy medio loca y que luzco así:

Y que sería mucho mejor seguir haciendo lo que hago. Leyendo hasta llenarme la cabeza de oraciones grosas como los que las escribieron y crear historias de amor pseudo-perfectas donde el amor siempre es la clave de todo. Donde yo quiero ser protagonista y sentirme querida.
Si yo no tengo afecto, al menos sí mis personajes. Y nada, eso. Que una piba de dieciséis años a las 01:04 de la madrugada con su hermano durmiendo (sonoramente) esta aburrida y le gusta tipear cosas incoherentes mientras mira con deseo al tercer libro de la trilogía Millennium (La reina en el palacio de las corrientes de aire. Capo Stieg Larsson) donde ya se comió más de 100 páginas y le restan 700.
Sofía.
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