"Seamos realistas, exijamos lo imposible"

jueves, 19 de mayo de 2011

Eso es lo que nunca voy a poder entender de los matrimonios. Digo, ¿Por qué seguir estando con la persona que te hace mal, con la persona que te hace más complicada la vida? El amor se agota, lo sé, tengo pruebas, cada mañana cuando me levanto y veo a mi mamá durmiendo en mi cuarto en un colchón. Creo que da tanto miedo cambiar que a veces uno prefiere seguir igual, porque duele, claro que sí, pero talvez menos que el dolor del cambio.

Para mí, en mi humilde opinión, el matrimonio es para tontos, para los que creen que para unirse en algo hay que estar atados, cuando no es así. Por eso el “eterno noviazgo” es lo mejor. Porque cuando no soportas a la persona que “amas” por unos día, listo, cada cual en su casa, en su mundo; pero tener que verse todos los días y no dirigirse la palabra… demasiado para mi. Si uno cree que se ama con la otra persona, no hace falta nada, absolutamente NADA, para unirse; están unidos desde siempre y para siempre. El amor une más que dos anillos y un cura que supuestamente viene de Dios, como también podría venir de Buda, Ala y todas esas religiones que ¡oh, casualidad! Para la santa iglesia católica no existen. Que paradoja, tanto hablan de creer y de tener fe y no pueden aceptar que la gente crea en otra cosa. Demasiado bizarro, al final no están tan lejos del programa bizarrísimo (según ellos) de Marcelo Tinelli.

Por eso para mi el matrimonio es ponerse cadenas para sufrir o ser feliz, cualquiera de las dos cosas. Porque te podes casar y ser la persona más feliz del mundo, pero también la más triste… que es la mayoría de todos los casos. Nunca me voy a casar, no porque no encuentre al amor de mi vida, sino que no hace falta decir “si, acepto” cuando dos corazones laten por uno.

Filosofía de Sofía.

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