27 de agosto
de 2012
¿Qué va a pasar con todos nosotros? ¿A dónde nos iríamos si con cada
pensamiento suicida, si con cada gana de no existir desapareciéramos del mundo
por arte de magia? Yo me iría lejos, y no volvería por mucho tiempo, me
quedaría a vivir en ese lugar, me asentaría en una choza, la crearía con todos
mis sueños, con todos mis sentimientos que de nada sirven. No pensaría en nada
ni en nadie, o sí, siempre pensaría en la misma persona, en esa persona que
sumo parte de mis ganas de desaparecer.
¿Cómo sería el mundo si todos nuestros deseos, si nuestro mal más
profundo se le cumpliera a quien se lo deseamos? Millones de cabezas arderían
en llamas, no creo que me salve de esa, porque sé que varios me desearon el
mal, yo les deseo el mal a otros. Trillones de ojos saltarían por los aires,
muchas loras llenarían sus partes íntimas con gente que llega de la nada;
habría una gran demanda de boletos hacía la materia fecal, las boleterías
estarían llenas, no habría más lugar en los micros. Todo sería un caos.
En ese caos me gustaría vivir, estar en el medio, ver como todos se
vuelven locos, ver la frustración derramarse como agua de lluvia; ahí, en el
centro de toda la desgracia ajena no me sentiría tan miserable, esa pena que me
acompaña día a día se perdería entre la pena de todos, gritaría mi nombre y me
buscaría por un rato, después se cansaría y se colgaría de cualquier pedazo de
corazón roto. Para ese entonces yo ya estaría en mi choza, bajo treinta y tres
llaves, con la mirada pensativa y mis labios repitiendo que fui besada por el
viento…
Genial, es impresionante lo bien que escribes! Me encanto!
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