Como es costumbre en mi ser: nunca hago lo que se supone que tengo que hacer. En este caso: dejarles el primer capítulo. El capítulo está, lo tengo ahí en el escritorio (porque ahora que me compraron una computadora mi hermano me obliga a llevarme carpetas al estilo "miooo", "cositas de soff", "soff", "photos" y muchos etcéteras; por ende dejo las cosas en el escritorio), pero necesito tener el tiempo suficiente para mandarle un e-mail a todas las personas que se preocuaron por dejarlo, twitearle a toda la gente que se preocupo por seguirme (@SofiaVeraM) y mandarle mensajes a toda la gente que me agrego al Facebook.
Pasó que volví del colegio, comí, y cuando me acosté "un segundo" para "descansar" y tener vergüenza ajena por Andrea Rincón me quedé dormida ante tanto derroche de horas al aire. Me despertó mi hermano (¿qué sería mi vida sin él?) a las 20pm para ir a buscar al chicodelwifi que tiene el raro hábito de abrir su local tres horas, de 19 a 21hs. Rarísimo. Yo, ilusionada por tener Internet en mi cuarto y no tenes que andar con un pendrive de una pc a otra, lo acompañé y parece que o lo secuestró un alienígena o se lo llevaron de Telefónica-Speedy (su otro trabajo) por tener una especie de doble vida. Cuestión que nada, eso, que se merecen a alguien mejor (y dudo que lo consigan buscando acá) así que mañana sin falta les dejo el capítulo, pueda enviar e-mail o no. Mil disculpas a toda esa mínima cantidad de gente que estaba esperando algo.
Sofía,
nuevamente esa pseudoescritora irresponsablemente adolescente.
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