
Bien, es la tercera vez que borro todo para volver a empezar, por que no sé por donde arrancar ¿Cómo se explica un año cargado de tantas cosas? ¿Cómo haces para no perderte? No sé. ¡Ay! Bueno empecemos…
Todavía me acuerdo de la primera vez que te escribí cuando me sentí identificada con lo que te estaba pasando. Me acuerdo de las primeras preguntas, -claves en una conversación- de las primeras risas, de los primeros comentarios y más largas eran las charlas. Cuando me empezabas a contar más tus cosas y yo más las mías, y nos dimos cuenta de que éramos iguales, o teníamos mismas opiniones, nos gustaban casi las mismas cosas nos dimos cuenta que éramos: Almillas.
¿Y después? Si, todavía me acuerdo del abrazo en la escalera del MC con tu hermano y el mío enfrentados mirando tal escena y Lali en el medio (Que detallista) me acuerdo de todo ese día, no me lo olvido más.
¿Por dónde sigo? Sinceramente aproveché a escribir unos días antes para no hacerlo a los apuradas, pero hoy no encuentro palabras ni para armar oraciones.
Bien, este día estaríamos hablando recién conociéndonos, y viendo que tantas cosas tenemos en común (como el fanatismo a la petiza, y hablando del día de su cumpleaños) o por ejemplo el primer llamado telefónico donde nos daba hasta vergüenza conocernos las voces, y ya cuando directamente decías: “llamame”, por que te tenía libre en el celular, -hasta que lo perdiste- O cuando ya planeábamos ese hermoso encuentro
Pero no vamos a entrar en detalles por que para esas cosas están los historiales de conversación.
No me queda más que decirte gracias. Gracias por estar detrás de un monitor, hablándome por medio de un teclado, por zumbearme cuando me buscas o recordarme que estás. Por alegrarme las tardes con tus escritos, por lograr hacerme reír a carcajadas, hacerme emocionar, asombrar, por demostrarme y enseñarme día a día quien sos. Por retarme o corregirme, por explicarme hasta la mínima de las milesas de cosas estúpidas que digo. Me siento muy estúpida por que se que tengo millones de cosas para decirte, pero no me quiero adelantar pero tampoco olvidarme de algo.
Ya con que tengas que soportarme por una pantalla es muchísimo, somos concientes de que somos amigas, pero de esas amigas raras que se ven una vez cada muerte de obispo, pero no dudo en que sos la primera en que te enteras lo último que me pasó. Soy conciente de que estás de cualquier forma, por que no me acuerdo de vos sólo cuando prendo la computadora, sino que te tengo presente en todo momento, en cualquier momento del día. No me alcanzan las palabras para describir todo lo que vales para mi, aprendí mucho de vos y con vos, no sé que sería ahora, si todo esto no hubiera pasado. Conocerte fue una de las cosas más lindas.
En serio que no tengo inspiración para hacer un testamento (como tenía planeado) pero las palabras sobran, por que se saben. Solo quiero decirte gracias por ese Nueve de Octubre de dos mil nueve que entraste a mi vida, y todo lo que hoy sos en mi es por que te lo merecías. Ocupas un lugar enorme, que nadie va a poder reemplazar (Sumamente cursi, sonó)
Prometo no faltarte nunca, estar cuando me necesites (y todas esas cosas que se dicen) espero no decepcionarte nunca, y estar ahí cuando me necesites (sabelo, que va a ser así) GRACIAS, solamente gracias por este año maravilloso que pasamos. Por tantas cosas lindas que guardo, por cada cosa que me demostraste. Sos una persona maravillosa, y te mereces lo mejor. (Me siento re tarada diciendo siempre lo mismo en las cartas) bueno, mejor la corto acá.
TE AMO Sofía Vera Morán, te amo con todo mi ser, gracias por ser igual a mí, por ser MI ALMILLA
Brenda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario